Innovación legal, nuevas realidades

Ramón Solorzano lleva 21 años asesorando a empresas tecnológicas en su proceso de crecimiento y digitalización desde el despacho de abogados BSK Legal & Fiscal.


EN ESTE ARTÍCULO, RAMÓN ABORDA LOS DESAFÍOS DE LA INDUSTRIA 4.0 DESDE EL ÁMBITO JURÍDICO. TAMBIÉN HACE HINCAPIÉ EN LA IMPORTANCIA DE INCLUIR LA PERSPECTIVA LEGAL DESDE LA FASE INICIAL DE NUESTROS PROYECTOS PARA ASEGURAR SU VIABILIDAD. POR ÚLTIMO, PLANTEA LA NECESIDAD DE ASEGURAR LA PRIVACIDAD DE LOS DATOS Y PROTEGERNOS DE LOS CIBERATAQUES. INNOVACIÓN LEGAL Y NUEVAS REALIDADES.

Como nunca antes en nuestra historia, el desarrollo de la tecnología está impulsando nuevos modelos de negocio y nuevas oportunidades para las empresas.

Sin embargo, este desarrollo también plantea en la sociedad profundos debates a nivel ético o jurídico, que normalmente, no se resuelven de manera ágil. Esto quiere decir que la realidad siempre va por delante del mundo legislativo, porque las leyes evolucionan de manera más lenta que la sociedad.

En BSK Legal & Fiscal siempre hemos sentido una gran inquietud y pasión por las nuevas tecnologías. Por eso hemos acompañado en su proceso de transformación digital a muchos de nuestros clientes, entre los que hay empresas innovadoras y centros tecnológicos.

La Industria 4.0 desde el ámbito legal

Desde la perspectiva legal es muy difícil definir en qué consiste la Industria 4.0 o las diferentes tecnologías habilitadoras que la conforman. No existen aproximaciones jurídicas a estos conceptos ni tampoco los encontramos recogidos en ningún cuerpo legal.
Por eso, nuestra labor como abogados es encontrar el tratamiento legal que más se ajuste a la problemática de nuestros clientes. Porque siempre existe una norma aplicable a cualquier proyecto, por muy innovador que sea.

Cuando nuestro negocio da el salto del mundo físico y tangible al mundo digital debemos analizar todos los riesgos que asumimos en este proceso. Cambian nuestros productos y servicios y cambian nuestras relaciones con terceros: proveedores, clientes y trabajadores. El ámbito legal tiene que cubrir este salto, toda esta realidad.

Nos tenemos que preguntar si estamos regulando este proceso de manera correcta, si estamos protegiendo adecuadamente nuestro negocio. Por eso cuando asumimos el desafío de la transformación digital en nuestras empresas, es necesario incorporar “abogados digitales” en la toma de decisiones.


LA SEGURIDAD
DE LOS DATOS EN UN ENTORNO GLOBALDADES

Pero, además, la Industria 4.0 implica un proceso de servitización de la industria que nos permite vender en todo el mundo. Por lo que este salto no es sólo digital, sino también un salto global, con una perspectiva más amplia y profunda. Ya no sólo tenemos que pensar qué normativa aplicamos a nuestra problemática, sino también, la de qué país.
Un claro ejemplo son los servicios de Cloud Computing. Estos servicios están permitiendo a empresas muy pequeñas dar servicios a nivel global, algo que antes era impensable.
Sin embargo, somos conscientes de las dudas de los usuarios respecto a la seguridad de los datos existentes en la nube. ¿Cómo sabemos si estas empresas cumplen con las normativas y si son capaces de custodiar la seguridad de los datos?

En este sentido, no sólo tenemos que asegurar el cumplimiento de las normativas de nuestro país y del país de nuestros clientes. Tenemos que tener en cuenta además si las empresas que alojan estos datos, en su mayoría grandes operadores multinacionales, también la cumplen. ¿En qué país están almacenados los datos de nuestros clientes? ¿Este país tiene una regulación garantista? ¿Qué seguridad nos dan estos operadores?
Esto no sólo pasa con el Cloud Computing, sino con servicios de atención remota. Por eso es importante que cuando ofrezcamos estos servicios mitiguemos los posibles riesgos que este entorno digital y global pueda ocasionarnos. No sólo a través de limitaciones con topes de responsabilidad en los contratos, sino también con pólizas de seguros de responsabilidad civil.

Innovación legal, nuevas realidades

Otro ejemplo de los desafíos que nos plantea este cambio es el caso del Big Data, donde la cuestión de la protección de los datos va más allá. Sobre todo, si lo entendemos desde su concepto más amplio, incluyendo tecnologías como el Machine Learning o el Deep Learning.
Aquí no estamos únicamente hablando de los datos personales de nuestros clientes, sino de una serie de datos que son valiosísimos para las empresas. Estos datos, generados por máquinas y dispositivos conectados en fábricas, son fundamentales para la mejora de los procesos y la elaboración de estrategias de negocio.

Muchas veces, además, se tratan de datos con carácter confidencial, que exigen una cobertura y un tratamiento absolutamente diferenciado y tipificado.

Podemos hablar también de la inteligencia artificial, otra tecnología que ha evolucionado muchísimo y que nos deja muchas dudas desde la óptica legal. Y es que todavía no hay un criterio claro sobre algo tan importante como la titularidad de los algoritmos, por ejemplo.