Artículo 1: Gestión de activos basada en la fiabilidad

Aunque a veces pase inadvertido entre todos los procesos que forman parte de la actividad de una planta industrial, el mantenimiento de las instalaciones y LA GESTIÓN DE activos industriales es una pieza fundamental para garantizar la calidad de la producción, ahorrar costes, y optimizar todos los procesos. Es parte de la transformación digital.

Los primeros planes de mantenimiento adoptados por la industria tenían como objetivo tanto la reducción de los costes derivados de las intervenciones de mantenimiento y reparación, como la adopción de medidas de seguridad para empleados e instalaciones.

Sin embargo, a medida que se han incorporado nuevas tecnologías, las estrategias de mantenimiento han podido evolucionar y orientarse a objetivos más significativos como aumentar la fiabilidad de los activos y lograr la capacidad máxima de diseño de la planta.
Por eso son cada vez más las empresas que han decidido invertir en una estrategia de mantenimiento orientada a la consecución de sus objetivos generales.

¿Qué estrategia de mantenimiento es la más adecuada?

No existe una estrategia de mantenimiento universalmente válida para cualquier tipo de instalación industrial.

Parece una obviedad, pero la mejor estrategia es la que más se ajusta a las necesidades específicas de cada instalación y a la naturaleza y comportamiento de sus activos físicos. Por eso, es imprescindible hacer un estudio en profundidad antes de poner en marcha cualquier acción.

Por ejemplo, algunas organizaciones apuestan por una gestión de activos basada en la medición y control de riesgos (RBM, Risk Based Maintenance) que consiste en determinar los activos físicos con mayor riesgo para la compañía y priorizar su monitorización y mantenimiento. Frente a esta opción, otras organizaciones apuestan por una gestión basada en la fiabilidad de los activos (RCM, Reliability Centered Maintenance) que determina los modos de fallo más probables.

Conocer los modos de fallo de los activos físicos no sólo nos ayudará a asegurar la preservación y disponibilidad de nuestros activos, sino que, además, va a determinar los efectos y consecuencias de estos fallos en la actividad normal de nuestra planta.

La evolución hacia el fallo

Nuestra estrategia debe estar orientada a mantener a los activos más críticos en sus niveles de fiabilidad más altos para que no puedan ocasionar daños graves.

Este enfoque basado en la fiabilidad se presentó por primera vez en el año 1978, cuando los ingenieros de la United Airlines F. Stanley Nowlan y Howard F. Heap publicaron su informe titulado Reliability Centered Maintenance. Este informe parte de la premisa de que, si no todos, la gran mayoría de modos de fallo de un activo presentan algún síntoma antes del momento de la avería

Nowlan y Heap representaron este enfoque en su famosa curva de evolución hacia el fallo. Esta curva viene a representar la fiabilidad del activo a lo largo de su ciclo de vida, poniendo el énfasis en el intervalo de tiempo entre la detección de los primeros síntomas hasta el momento del fallo.

En ella señalan seis puntos fundamentales: la etapa de diseño y construcción (D), la instalación (I), el momento de inicio del fallo (FSP), el momento de detección del fallo (P), el del fallo funcional y….

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