¿Cómo evaluar la condición de los activos para…

En este artículo: analizaremos en detalle en qué consisten las técnicas. mantenimiento reactivo, preventivo y predictivo. cuándo debemos utilizarlas y qué ventajas nos proporcionan frente a otras técnicas. Además, explicaremos cómo un estudio RCM nos ayuda a encontrar el equilibrio perfecto en nuestra estrategia de mantenimiento. Necesitamos evaluar la condición de los activos para adelantarnos al fallo.

Segunda entrega del artículo ¿Por qué la fiabilidad debe estar en el centro de una buena estrategia de mantenimiento industrial? titulada ¿Cómo evaluar la condición de los activos para anticiparnos al fallo?

Adelantarnos al fallo

Evaluar la condición de los activos para anticiparnos al fallo. En el artículo anterior hablábamos de la importancia que tiene la fiabilidad a la hora de apostar por un modelo de mantenimiento industrial. Sobre todo para las compañías que compiten en los sectores más exigentes que buscan constantemente la optimización de sus recursos.
También comentamos la importancia de conocer el comportamiento y evolución de nuestros activos para realizar una planificación de las intervenciones y aplicar las técnicas más eficaces.
Pero ¿Cuáles son estas técnicas? ¿Cómo y cuándo debemos aplicarlas? Explicaremos en qué consisten y qué ventajas nos ofrecen a la hora de desplegar nuestra estrategia de mantenimiento industrial.

Mantenimiento Reactivo o Run To Failure (RTF)

Podemos definir de manera general el mantenimiento reactivo, o mantenimiento hasta el fallo. Como la programación de intervenciones de mantenimiento realizadas tras la aparición de averías inesperadas con el objetivo de restablecer el estado operativo de la máquina.
Aunque es la técnica más empleada en muchas instalaciones industriales, debemos reservarla únicamente para nuestros activos no críticos, donde el fallo es aceptable.

¿Cuándo un fallo es aceptable?

Cuando la avería no afecta de manera directa a la seguridad de las personas, no supone una interrupción de la producción, no afecta a la calidad del producto, no provoca daños irreversibles en la máquina o costosas reparaciones. O cuando no provoca emisiones o vertidos contaminantes.
También se considera una técnica legítima cuando los modos de fallo de los activos son aleatorios, o cuando el activo presenta fallos instantáneos no predecibles.
Otras veces, se utiliza cuando el momento de detección de los síntomas está muy próximo al fallo – y no hay tiempo de reacción para planificar una intervención mejor.
Cuando aplicamos esta técnica aprovechamos al máximo la duración útil del activo, pero también tenemos que saber que se trata de un mantenimiento destructivo, disruptivo y que dificulta el control de la planificación.

En cuanto a la planificación, la única decisión posible con mantenimiento reactivo es si realizamos la intervención inmediatamente o se planifica en un período de tiempo próximo para evitar paros intempestivos.

Este hecho es fundamental. Las compañías que utilizan estas técnicas alegan una cuestión económica. Pero la realidad es que detrás de esta decisión pocas veces hay un estudio de rentabilidad capaz de cuantificar los costes de una parada no planificada derivada de un fallo. Para reducir las paradas de producción, algunos entornos industriales han ido implementando poco a poco técnicas preventivas y predictivas. Éstas se anticipan a los fallos y permiten planificar las intervenciones

Mantenimiento Preventivo

Adelantarnos al fallo

Una de las técnicas para adelantarnos al fallo es programar intervenciones basadas en estimaciones de la vida útil de los equipos. En eso consiste el mantenimiento preventivo o basado en calendario.
Estas intervenciones periódicas de los activos se programan en función de valores promedios de desgaste como número de arranques, número de ciclos, kilómetros, horas de funcionamiento…
Así nos aseguramos de mantener los niveles óptimos de funcionamiento y reducir la probabilidad de averías y, por tanto, de paradas imprevistas. Sin embargo, este mantenimiento a intervalos fijos plantea un grave problema de incertidumbre, ya que se basa en probabilidades de desgaste o averías, y no en parámetros que indiquen el estado o la condición de los activos.

ESTA INCERTIDUMBRE HACE QUE CORRAMOS EL RIESGO DE PROGRAMAR REPARACIONES O SUSTITUCIONES DE MÁQUINAS QUE ESTÁN EN PERFECTO ESTADO.
INCURRIENDO EN COSTES INNECESARIOS QUE LEJOS DE GENERAR VALOR, NI SIQUIERA EVITAN QUE SE PRESENTEN FALLOS IMPREVISTOS.

Mantenimiento Predictivo, o basado en la condición

Anticiparnos al fallo

Necesitamos evaluar la condición de los activos para anticiparnos al fallo. Pero, si de verdad queremos mantener la fiabilidad como epicentro de nuestra estrategia de mantenimiento industrial, no podemos olvidarnos del mantenimiento predictivo…




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